Historia

La Diputación de Tarragona se constituyó por primera vez, en el año 1812, como Diputación Provincial, de la que fue presidente Jacobo Gil de Avalle. Descubre aquí los origenes de nuestra institución

Fachada de la Diputación del siglo XIX
Fachada de la Diputación del siglo XIX

Posteriormente, y en cumplimiento del Real Decreto de 25 de septiembre de 1835, el gobernador civil de la provincia convoca elecciones, y la nueva constitución provincial se hace pública a través del Boletín Oficial del 26 de enero de 1836. La primera sesión de la nueva institución tuvo lugar el 2 de marzo siguiente. Con el tiempo, la nueva corporación tarraconense fue ampliando competencias y desarrollando  una capacidad corporativa cada vez mayor.

Pero la historia de las Diputaciones ha estado llena de altibajos. Después de periodos de grandes convulsiones, hoy, el nuevo papel de la Diputación de Tarragona se encaja en los servicios y ayudas administrativas y técnicas hacia los ayuntamientos, con preferencia sobre aquellos que no disponen de suficientes recursos económicos o de personal. A través del Servicio de Asistencia Municipal (SAM) la Diputación pone al alcance local todo un conjunto de servicios que van desde el asesoramiento jurídico al cultural, pasando por la formación, la redacción de proyectos, la informática, etc. En definitiva, la Diputación se ha adaptado a los tiempos presentes ofreciendo a los municipios una ayuda técnica y administrativa que los prepare frente a las nuevas necesidades y responsabilidades ciudadanas.
 

Las Diputaciones, cerca de 200 años de historia

Las diputaciones nacieron al amparo de la Constitución de Cádiz de 1812, en lo que se considera el primer intento de intento de instaurar un régimen liberal en España, después de la caída del Antiguo Régimen.

La división territorial y administrativa de las diputaciones se inspira en el modelo político francés, que culminará con el establecimiento de las 49 provincias a partir del decreto de Javier Burgos, del año 1833. Desde aquel momento y hasta la actualidad, la Diputación Provincial se ha mantenido con pequeñas modificaciones estructurales.

La etapa revolucionaria de las Cortes de Cádiz acabó con el retorno del absolutismo de Fernando VII (1814-1833). En esa época se suprimieron las diputaciones, a excepción del paréntesis que supone el Trienio Liberal de 1820-1823. Desde el fin del absolutismo y a lo largo del siglo XIX, las diputaciones se van manteniendo, aunque en algunas etapas su funcionamiento se vio limitado. Ejemplos de estas limitaciones son los años del “Consejo Provincial” (1845-1868), las diferentes Guerras Carlistas o la Revolución de 1868.

El Sexenio Revolucionario (1868-1874) fue una época inestable que dificultó igualmente el funcionamiento del organismo, aunque hubo cambios importantes, como el establecimiento de la presidencia separada del cargo de gobernador. Hasta aquel momento, el presidente de la Diputación siempre dependía, en última instancia, del gobernador civil que, de hecho, era el jefe del gobierno municipal.

Después de los años revolucionarios, se inaugurará la etapa de la Restauración, que conducirá hacia la instauración de la Segunda República, el año 1931. En estos años las diputaciones fueron regularizando sus funciones y competencias. En el caso catalán, cabe destacar la formación de la Mancomunidad de Cataluña en el año 1914. La Mancomunidad unía las cuatro diputaciones catalanas recogiendo sus atribuciones y sus recursos. Eso representaba el primer intento de conseguir una administración catalana dentro del Estado.

Con el golpe de estado de Miguel Primo de Rivera la Mancomunidad fue eliminada y las cuatro diputaciones catalanas recuperaron las primitivas actuaciones por separado. A partir de la proclamación de la II República Española la Generalitat de Cataluña asumió las atribuciones de las diputaciones e implanto las Comisarías como delegaciones del gobierno en el territorio. Después de la Guerra Civil (1936-1939) las diputaciones retornaron de nuevo a la actividad hasta la actualidad, pasando por diversos periodos de influencia y trabajo diversos. En el periodo franquista se van reorganizando bajo las directrices del régimen, controladas por la figura del gobernador civil. Finalizado el régimen franquista en el año 1975, con la transición democrática, se abrió de nuevo el debate sobre la disolución de las diputaciones. Esta disolución no se ha producido, aunque algunas de sus competencias se han transferido a la Generalitat.

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